Cradle to Cradle
Las vacaciones de esquí cada vez se cancelan más por escasez de nieve, puede que Ámsterdam dentro de poco esté en medio del mar y en abril actualmente estamos rondando los 30 grados. “¿Por qué pasa esto?”, nos preguntamos. Según los expertos, no son más que las consecuencias del calentamiento de la tierra. Y no tenemos que buscar otros responsables más que nosotros mismos. Consumimos de forma desmesurada, producimos demasiados desperdicios y malgastamos la energía. Expertos y políticos hacen un llamamiento para que lo hagamos menos: menos consumo, menos basura y menos derroche energético. La palabra mágica es durabilidad. Sin embargo, la durabilidad también tiene sus limitaciones. Por ello, el enorme avance que supone la perspectiva Cradle to Cradle es muy lógico. Cradle to Cradle significa literalmente de la cuna a la cuna. Y lo que comenzó hace bastantes años como una visión de dos hombres, Michael Braungart y William McDonough, lo predican ahora miles de personas.
La visión
En realidad, la visión Cradle to Cradle es muy simple. Fabricar solamente productos que, una vez desechados, puedan utilizarse totalmente como alimento biológico o técnico. De esta forma se podrá seguir consumiendo de forma ilimitada. Esta filosofía es opuesta a la tendencia actual de la “reutilización”, denominada “downcycling” (ciclo de degradación de los materiales por el que se obtienen otros de menor calidad) por Braungart y McDonough.
Un buen ejemplo del downcycling es el papel. Un producto que muchas personas piensan que se recicla. El papel reciclado se vende posteriormente como “respetuoso con el medio ambiente”. En realidad, el papel no se concibió para ser reutilizado. Esto hace que cada vez que se reutiliza como papel se tengan que añadir grandes cantidades de sustancias tóxicas. La calidad del papel es cada vez peor, hasta que ya no se puede reciclar. Es en ese momento cuando las sustancias tóxicas van a parar directamente al medio ambiente. Qué lástima de materiales y qué pena por el medio ambiente.
Resulta mucho más inteligente diseñar el producto desde el principio hasta el final de tal forma que se pueda reutilizar sin esfuerzo En el ejemplo del papel, se puede usar como base un polímero sintético que se pueda reutilizar ilimitadamente y sin pérdida de calidad. Para ello se utiliza una tinta sin sustancias tóxicas que se puede eliminar del “papel” sintético con agua hirviendo. La tinta también se puede reutilizar de forma ilimitada y sin pérdida de calidad. Libros, revistas y otros productos impresos que se fabrican con estos materiales se pueden utilizar una y otra vez como alimento técnico para nuevos trabajos de imprenta.
¿Cradle to Cradle en LDM?
Todo esto es muy bonito, efectivamente, pero ¿sirve de algo a la empresa? ¿Y por qué iba una empresa relativamente pequeña como LDM a invertir dinero y energía en este tipo de proyectos? La respuesta es sencilla. La innovación en el ámbito del medio ambiente es muy necesaria. El coste de los materiales, de la energía y del tratamiento de residuos crece de forma espantosa, por lo que los proyectos innovadores con el medio ambiente son rentables. Por otra parte, las autoridades impondrán normas cada vez más estrictas, lo cual también es necesario. El tercer motivo, aunque no menos importante, es la responsabilidad que tenemos hacia el medio ambiente. Una responsabilidad que procede de nosotros mismos.
Seguir retrasando este tipo de desarrollo y la adopción de una postura no innovadora implican siempre pérdidas a largo plazo.
¡Cradle to Cradle en LDM!
Naturalmente, es conveniente aplicar el Cradle to Cradle al latón. A partir de la chatarra y otros residuos de metal se puede obtener un producto ideal para reciclar o incluso para obtener un material de mejor calidad (upcycling). De esta forma, el producto en sí no necesita muchas adaptaciones. Los procesos básicos pueden recurrir también a la innovación. Así, se puede recoger agua de lluvia y corrientes de aguas residuales. Ambas son un problema en la actualidad, pese a que contienen materiales muy valiosos. Otra posibilidad que puede resultar interesante es reutilizar los residuos de nuestra empresa. LDM produce anualmente unos 200.000 Kg. de residuos mixtos, entre los que se va una fortuna en materiales valiosos. Finalmente, otra opción que se debe considerar seriamente consiste en aprovechar nuestros residuos metálicos. LDM pierde anualmente una suma considerable como consecuencia de los residuos ricos en materiales. Con la dedicación y la creatividad adecuadas, LDM puede obtener a corto plazo un producto valioso a partir de los residuos. |